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15 tipos de relaciones de pareja según la psicología actual

Existen más tipos de relaciones de pareja de los que la mayoría reconoce, y la psicología lleva décadas intentando clasificarlos con precisión. El modelo más sólido parte de Robert Sternberg, que en 1986 propuso que el amor se construye con tres componentes: intimidad, pasión y compromiso. Según cuáles estén presentes, el tipo de vínculo cambia radicalmente.

A eso hay que sumarle los nuevos tipos de relaciones de pareja que la cultura contemporánea generó. Acá van los 15.


La base teórica: por qué los componentes importan antes que la etiqueta

Antes de la lista, vale la pena entender el marco. Sternberg describió el amor no como una cosa única sino como una combinación variable de tres elementos independientes.

La intimidad es la conexión emocional, el sentido de cercanía, de ser conocido por el otro. La pasión es la atracción, el deseo, la intensidad que activa el sistema de recompensa del cerebro. El compromiso es la decisión de mantener el vínculo en el tiempo, con todo lo que eso implica. Cada uno puede estar presente en distintos grados, y la combinación que resulta define el tipo de relación.

Tipos de Relaciones de Pareja

Lo que hace valiosa esta teoría no es la clasificación en sí. Es que permite ver por qué dos personas que “se quieren” pueden estar viviendo relaciones completamente distintas: uno en modo compañerismo profundo sin pasión, el otro esperando el romance que ya no existe. Esa brecha de expectativas es una de las fuentes más frecuentes de conflicto en pareja, y tiene nombre gracias a Sternberg.


Los 7 tipos de relaciones de pareja según la psicología de Sternberg

1. Encaprichamiento: solo pasión

Solo hay pasión. Atracción intensa, deseo físico, activación constante. No hay intimidad real, no hay conocimiento profundo del otro, no hay compromiso de ningún tipo.

El encaprichamiento se confunde frecuentemente con el amor porque la intensidad de la pasión se siente como algo enorme. Pero es un estado que por definición no se sostiene: la pasión sin los otros componentes se extingue sola, y cuando se va, lo que queda es a veces confusión sobre si “realmente se lo quería”. No es que no fuera real. Es que era solo un componente de los tres posibles.

2. Cariño: solo intimidad

Solo hay intimidad. Hay cercanía emocional, hay conocimiento mutuo, hay afecto genuino. No hay pasión ni tampoco compromiso explícito.

Es la amistad profunda. Muchas relaciones que empezaron con atracción terminan aquí cuando la pasión se fue y el compromiso nunca fue sólido, pero el cariño sobrevivió. No es una relación de segunda categoría. Es simplemente lo que quedó, y puede ser muy valiosa si se nombra honestamente.

3. Amor vacío: solo compromiso

Solo hay compromiso. Hay una decisión sostenida de estar juntos, quizás reforzada por años de historia compartida, hijos, economía. Pero no hay intimidad ni pasión.

El amor vacío es uno de los más frecuentes en consulta, aunque rara vez llega con ese nombre. Llega como “nos queremos pero ya no nos conectamos”, o como “estamos juntos por los hijos”. No hay fuego ni hay cercanía real. Hay una estructura que se sostiene por inercia o por obligación. Si es elegido conscientemente por ambos, es una decisión válida. Si no, es una de las situaciones que más beneficio tiene de trabajo terapéutico.

4. Amor romántico: intimidad y pasión

Hay intimidad y pasión, pero no hay compromiso establecido. Es el tipo de vínculo que aparece al inicio de muchas relaciones: se conocen profundamente, se desean intensamente, pero ninguno tomó todavía la decisión explícita de construir algo a largo plazo.

El amor romántico es intenso y satisfactorio mientras dura, pero sin compromiso tiene una inestabilidad intrínseca. Cualquier cambio en las circunstancias puede disolver el vínculo porque no hay una decisión activa que lo sostenga.

5. Amor sociable: intimidad y compromiso

Hay intimidad y compromiso pero la pasión ya no está o es marginal. Son mejores amigos que eligieron quedarse juntos.

Este tipo de vínculo es frecuente en relaciones largas y muchas veces se vive como pérdida cuando en realidad es una transformación. La pregunta que vale hacerse es si ambos lo eligieron o si solo uno lo acepta mientras el otro lo lamenta en silencio. Esa diferencia define si es un tipo de relación sostenible o una fuente de malestar crónico.

6. Amor fatuo: pasión y compromiso

Hay pasión y compromiso pero poca intimidad real. Atracción intensa más decisión de estar juntos, sin el conocimiento profundo del otro que genera la verdadera cercanía emocional.

Se parece mucho a las relaciones que empiezan con mucha velocidad: se enamoran rápido, se comprometen rápido, y después se dan cuenta de que en realidad no se conocen. La pasión puede ser genuina y el compromiso también, pero sin intimidad el vínculo tiene poca profundidad y poca resistencia cuando aparecen las dificultades.

7. Amor consumado: los tres componentes

Intimidad, pasión y compromiso presentes al mismo tiempo. Es el tipo de relación al que Sternberg llama completo, y que la mayoría de las personas tiene como modelo cuando piensa en “la relación ideal”.

Lo importante es entender que el amor consumado no es un estado que se alcanza y se mantiene solo. Es dinámico. Los tres componentes fluctúan en el tiempo, y mantenerlos activos simultáneamente requiere intención de ambas partes. No es el punto de llegada. Es el resultado de un trabajo continuo.


Los nuevos tipos de relaciones de pareja actuales

8. El noviazgo tradicional

No tan nuevo, pero merece su lugar. El noviazgo clásico implica exclusividad, expectativa de continuidad y definición clara del vínculo. Tiene estructura y etiqueta reconocible para ambos.

Lo que a veces falla en el noviazgo tradicional es que la forma está clara pero el contenido no. Dos personas pueden estar “en noviazgo” con expectativas completamente distintas sobre qué significa eso: nivel de compromiso, ritmo de avance, rol de la comunicación en el día a día. La etiqueta no reemplaza la conversación.

9. Los amigovios

Vínculo que funciona con las dinámicas emocionales de una pareja, incluyendo exclusividad y intimidad profunda, pero sin la etiqueta formal. Los amigovios se tratan como novios sin llamarse así.

La ambigüedad intencional de esta figura puede ser cómoda a corto plazo, pero a mediano plazo casi siempre genera asimetría: uno de los dos empieza a querer más definición mientras el otro prefiere mantener la indeterminación. Esa asimetría, sin conversación directa, termina siendo costosa.

10. Los follamigos (friends with benefits)

Amistad más sexo, sin las expectativas emocionales de una relación de pareja. En teoría, lo mejor de los dos mundos. En la práctica, funciona mientras los dos lo viven igual.

El problema es que la pasión compartida tiende a generar intimidad con el tiempo, y la intimidad genera necesidades afectivas que el acuerdo original no contemplaba. Los follamigos pueden funcionar con honestidad y comunicación muy explícita, pero requieren revisión frecuente de que el acuerdo sigue siendo el mismo para los dos.

11. La relación abierta o no monógama ética

Una estructura donde ambas personas están de acuerdo en tener vínculos afectivos o sexuales con terceros, bajo acuerdos explícitos y negociados. La clave es “ética”: hay comunicación, hay confianza, hay acuerdo mutuo.

No es infidelidad con permiso. Es un modelo relacional diferente que requiere niveles altos de madurez emocional, honestidad y capacidad de gestionar los celos sin que sean armas. Funciona para algunas personas y no para otras. El problema no es el modelo. Es cuando se adopta por presión de uno o como solución a un problema que en realidad está en la dinámica de la pareja.

12. El situationship (relación sin etiqueta)

Más que la ambigüedad de los amigovios, el situationship es una relación que tiene todos los elementos de una pareja formal (tiempo juntos, exclusividad implícita, intimidad emocional y física) pero donde ninguno de los dos pone nombre a lo que es ni define hacia dónde va.

Es uno de los tipos de relaciones de pareja actuales más frecuentes, especialmente en adultos jóvenes, y uno de los que más malestar genera a largo plazo. La persona que quiere más definición no la pide por miedo a perder lo que hay. La que prefiere la indeterminación no da claridad para no cerrar otras opciones. Nadie habla, y mientras tanto el vínculo avanza como si fuera una relación formal sin serlo.

13. La relación codependiente

No es un tipo de relación que nadie elija conscientemente. Es una dinámica que se instala cuando la pareja se convierte en la fuente principal de regulación emocional de uno o de los dos.

La codependencia tiene una pasión muchas veces intensa, hay intimidad de cierto tipo, y hay compromiso difícil de romper. Pero la base no es el afecto libre sino la necesidad. El miedo al abandono organiza el vínculo más que el amor. Y esa estructura, aunque se sienta como amor, tiene un costo enorme sobre la autonomía y el bienestar de ambos.

14. La relación intermitente o “on and off”

Se separan, vuelven, se separan, vuelven. Este patrón tiene una explicación neurológica clara: la intermitencia activa el sistema de recompensa de forma muy intensa, de modo similar a como lo hacen los juegos de azar. La incertidumbre sobre si el otro va a estar activa una búsqueda constante que se confunde con pasión.

Lo que la psicología dice sobre las relaciones “on and off” sostenidas en el tiempo es consistente: los ciclos de ruptura y reconciliación no resuelven los problemas que generaron la primera ruptura. Los amplifican. Y cada ciclo hace más difícil salir del patrón porque el sistema de vínculo queda más atado a la dinámica que a la persona.

15. La relación de larga distancia

La distancia geográfica no define un tipo de vínculo en sí misma. Lo que la hace un tipo específico de relación es que todos los componentes de Sternberg tienen que sostenerse sin la presencia física cotidiana.

La intimidad se construye por vías que no dependen del contacto físico. La pasión se mantiene o no sin el refuerzo del cuerpo presente. Y el compromiso tiene que ser explícito y revisado con más frecuencia que en una relación de proximidad, porque la distancia no lo sostiene sola. Las relaciones a distancia que funcionan no lo hacen por amor más intenso. Lo hacen porque ambos han construido una estructura de comunicación y de expectativas muy claras.


El problema real no es el tipo: es el desacuerdo sobre el tipo

Acá está el punto que más falta en los artículos sobre tipos de relaciones de pareja y que la psicología clínica ve todos los días.

Dos personas pueden estar en el mismo vínculo y vivir tipos de relación completamente distintos. Uno cree que es un amor consumado camino al futuro. El otro lo vive como un situationship cómodo pero sin horizonte. Ninguno ha tenido la conversación sobre eso porque la conversación asusta más que la ambigüedad.

El diálogo explícito sobre qué tipo de relación quieren y qué espera cada uno no es burocrático ni romántico. Es la diferencia entre un vínculo que se construye en la misma dirección y uno que se desgasta en silencio porque nadie dijo lo que quería de verdad.

¿Tu relación de pareja no encaja en ningún molde o sientes que los dos quieren cosas distintas? Los tipos de relación y las expectativas desalineadas son una de las causas más frecuentes de conflicto. En terapia de pareja online con la Psicóloga Marcela Quiceno trabajamos el vínculo desde la claridad. Agenda tu primera sesión hoy.


Los tipos de relaciones de pareja que describí no son categorías donde la gente cabe perfectamente. Son mapas para entender en qué zona estás y si la otra persona está en la misma. Eso no requiere poner etiquetas rígidas. Requiere honestidad sobre lo que uno quiere y lo que está dispuesto a dar.

Lo que más cambia cuando las personas tienen claridad sobre el tipo de vínculo que tienen, o que quieren, es que pueden tomar decisiones desde ahí. En vez de esperar que las cosas se definan solas, hablar. En vez de tolerar ambigüedad que duele, nombrar lo que está pasando.

¿En cuál de estos tipos de relaciones te reconociste? Si quieres contarlo, los comentarios están abiertos. Y si sentís que en tu relación hay algo que no está claro y necesitas trabajarlo con acompañamiento, escríbeme.


Fuentes bibliográficas

  • Sternberg, R. J. (1986). A triangular theory of love. Psychological Review, 93(2), 119–135.
  • Sternberg, R. J. (1988). The Triangle of Love: Intimacy, Passion, Commitment. Basic Books.
  • Gottman, J. M., & Silver, N. (1999). The Seven Principles for Making Marriage Work. Crown Publishers.
  • Johnson, S. M. (2008). Hold Me Tight: Seven Conversations for a Lifetime of Love. Little, Brown and Company.
  • Perel, E. (2006). Mating in Captivity: Unlocking Erotic Intelligence. HarperCollins.

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