Saltar al contenido
Inicio » Artículos de interés » ¿Cómo afecta la autoestima en las relaciones de pareja?

¿Cómo afecta la autoestima en las relaciones de pareja?

La autoestima en las relaciones de pareja no es un factor más entre varios. Es, según la teoría del sociómetro de Mark Leary, la función original para la que el cerebro humano desarrolló la autoestima: un indicador interno que mide cuánto valor tenemos para las personas importantes de nuestra vida. Por eso, cuando la baja autoestima aparece en pareja, no es casualidad que se manifieste con tanta intensidad ahí. Es el lugar donde ese mecanismo está literalmente diseñado para activarse.

Eso explica algo que la mayoría de los artículos sobre el tema no terminan de aclarar: por qué alguien puede sentirse seguro en el trabajo, exitoso socialmente, y aun así colapsar de inseguridad apenas entra en un vínculo romántico cercano.


La autoestima relacional no es lo mismo que la autoestima general

Esto es clave y casi nunca se distingue con claridad. Hay personas con una autoestima sólida en términos generales (se sienten capaces en su trabajo, conformes con su físico, seguras de sus decisiones) que, sin embargo, dentro de una relación de pareja, se vuelven completamente otra persona: dependientes, ansiosas, necesitadas de confirmación constante.

como mejorar la autoestima en relaciones

Eso no es contradictorio. La autoestima relacional, es decir, la percepción específica de cuánto valor tenemos para nuestra pareja en particular, puede ser mucho más baja que la autoestima general, especialmente en personas que sufrieron rupturas significativas, abandono temprano o relaciones previas donde fueron devaluadas. La autoestima no es un número único que se aplica igual a todas las áreas de la vida. Es más parecida a un conjunto de medidores específicos, y el medidor relacional puede estar mucho más dañado que el resto sin que la persona lo note hasta que está dentro de un vínculo.


El mecanismo que casi nadie nombra: la percepción distorsionada del afecto del otro

No es solo inseguridad. Es un sesgo de percepción activo

Acá está el punto más interesante y menos conocido de toda esta área de estudio. La investigadora Sandra Murray, en una serie de trabajos publicados en el Journal of Personality and Social Psychology, documentó algo que cambia la forma de entender este tema: las personas con baja autoestima no solo se sienten inseguras de forma genérica. Sistemáticamente subestiman cuánto las valora y las quiere su propia pareja, incluso cuando la evidencia objetiva del afecto del otro es alta y consistente.

Eso significa que el problema no es solamente “siento que no merezco esto”. Es que el cerebro, de forma activa, filtra la información disponible y construye una versión del cariño del otro más pobre que la realidad. La persona no está exagerando conscientemente. Está percibiendo, de buena fe, una versión distorsionada de cuánto la quieren.

El costo de esa distorsión: devaluar lo que sí funciona

Lo más contraintuitivo de los hallazgos de Murray es esto: cuando alguien con baja autoestima relacional siente una señal de cariño genuina del otro (un elogio, un gesto de cercanía, una muestra de compromiso), en vez de relajarse y disfrutarlo, muchas veces responde devaluando la relación misma. Minimiza lo bueno, encuentra defectos en el vínculo, se distancia preventivamente.

¿Por qué pasaría eso? Porque la cercanía, para alguien con la sensación de no merecer ser querido, se siente arriesgada. Si te acercás más, tenés más para perder cuando, inevitablemente (según esa creencia), el otro descubra que no eras tan valioso como parecía. Devaluar la relación antes de que eso pase es, paradójicamente, una forma de protegerse. El costo es que sabotea exactamente el vínculo que la persona más necesita para sentirse segura.


Por qué la mayoría de los artículos se quedan a mitad de camino

La explicación más repetida sobre este tema dice algo así: baja autoestima genera inseguridad, la inseguridad genera celos y dependencia, eso desgasta la relación. Es verdad, pero es solo una parte del mapa, y describe únicamente un tipo de respuesta.

Hay otra respuesta, igual de frecuente y mucho menos hablada: la autosabotaje por anticipación al rechazo. No todos los que tienen baja autoestima relacional se aferran. Algunos hacen exactamente lo contrario: se alejan primero, minimizan lo que sienten, evitan la vulnerabilidad de mostrarse necesitados de afecto, y terminan pareciendo distantes o fríos cuando en realidad están protegiéndose de una herida que anticipan como inevitable. Confundir este patrón con desinterés real es uno de los errores más comunes en pareja, y muchas rupturas ocurren exactamente por esa confusión.


Cómo se manifiesta en la práctica: los patrones más frecuentes

Necesidad de confirmación que nunca se satisface del todo

Cuando la autoestima relacional es baja, ninguna cantidad de reafirmación del otro alcanza para sentirse realmente seguro, porque el filtro perceptivo sigue interpretando la realidad con sesgo, sin importar cuántas pruebas de cariño se acumulen. La persona pide más confirmación, la recibe, se calma un rato, y la inseguridad vuelve. No es manipulación. Es un sistema de percepción que necesita corregirse desde adentro, no desde afuera.

Dificultad real para poner límites

Cuando el valor propio depende de mantener al otro contento, poner un límite se siente como arriesgar la relación entera. Eso lleva a ceder en cosas que no deberían cederse, a callar molestias reales por miedo a generar conflicto, y a acumular un resentimiento silencioso que, tarde o temprano, sale de alguna forma, casi nunca de la forma más sana.

Atracción hacia vínculos que confirman la creencia de fondo

Esto tiene base en investigación sobre autoverificación: las personas tienden a sentirse más cómodas, sin saberlo, en relaciones que confirman lo que ya creen sobre sí mismas. Si la creencia de fondo es “no merezco demasiado”, un vínculo desequilibrado o incluso desconsiderado puede sentirse, de forma contraintuitiva, más “normal” que uno sano. No porque la persona busque sufrir, sino porque la coherencia con la propia historia genera una falsa sensación de familiaridad y seguridad.

Dificultad para recibir, no solo para dar

Una señal que casi no se menciona en los artículos típicos sobre este tema: cuando alguien tiene baja autoestima relacional, frecuentemente le cuesta más recibir amor que darlo. Un cumplido genuino genera incomodidad en vez de alegría. Un gesto de cuidado se responde con “no tenías que hacer esto” en vez de con gratitud simple. Esa dificultad para recibir no es modestia. Es la misma distorsión perceptiva operando del otro lado: si no creo merecerlo, cualquier intento del otro de dármelo genera disonancia.


El efecto sistémico: cuando los dos miembros tienen baja autoestima

Algo que rara vez se nombra con la profundidad que merece: cuando ambas personas en una pareja tienen baja autoestima relacional, el efecto no se suma de forma simple. Se multiplica, porque cada uno interpreta los gestos ambiguos del otro con el mismo sesgo negativo, generando un ciclo donde las dos personas sienten que dan más de lo que reciben, sin que ninguna de las dos esté necesariamente equivocada en su percepción individual. Ambas están operando con el mismo filtro distorsionado, al mismo tiempo, sobre la misma relación.

Eso produce dinámicas particularmente difíciles de resolver sin ayuda externa, porque cada intento de uno de acercarse puede ser leído por el otro con la misma desconfianza con la que el primero lee los gestos del segundo. Sin un tercero que pueda nombrar el patrón desde afuera, ambos quedan atrapados retroalimentándose mutuamente.


Qué funciona realmente para trabajar esto

Separar la percepción del hecho

El primer trabajo concreto es aprender a distinguir entre lo que objetivamente pasó (un mensaje sin responder en dos horas) y la interpretación automática que se le agrega (eso significa que ya no le importo). Esa separación no elimina la incomodidad inmediatamente, pero interrumpe el salto automático de un hecho neutro a una conclusión catastrófica sobre el propio valor.

Pedir evidencia, no solo confirmación

En vez de buscar que la pareja repita constantemente “te quiero” para calmar la ansiedad del momento, el trabajo más profundo es revisar la evidencia acumulada de forma objetiva: ¿qué ha hecho esta persona de manera consistente en el tiempo? Construir esa evidencia con datos concretos, no con sensaciones del momento, ayuda a corregir gradualmente el sesgo perceptivo que describió Murray.

Practicar recibir sin desviar

Aprender a recibir un cumplido o un gesto de cuidado sin minimizarlo, sin devolver inmediatamente algo a cambio por incomodidad, sin restarle valor en voz alta, es un ejercicio pequeño con impacto real. Cada vez que se permite que un gesto de afecto se quede tal como es, sin distorsión, se entrena al cerebro a tolerar la idea de merecerlo.

Trabajar la autoestima general, no solo la relacional

Aunque son medidores distintos, están conectados. Fortalecer el sentido de valor propio en otras áreas de la vida (logros personales, vínculos de amistad, proyectos propios) reduce la presión que se pone exclusivamente sobre la relación de pareja como única fuente de validación. Cuanto menos dependa el valor propio de un solo vínculo, menos extremas se vuelven las reacciones dentro de ese vínculo.


Cuándo esto necesita trabajo terapéutico

Cuando el patrón de baja autoestima relacional se repite en distintas parejas a lo largo del tiempo, cuando ya generó relaciones donde se tolera trato que objetivamente no debería tolerarse, cuando la ansiedad o la dependencia emocional son tan intensas que afectan otras áreas de la vida, o cuando ambos miembros de la pareja reconocen estar atrapados en el mismo ciclo sin saber cómo salir, el trabajo personal tiene un límite real.

La terapia psicológica, individual o de pareja según el caso, permite trabajar directamente el sesgo de percepción que sostiene esta dinámica, revisar su origen, y construir, con el tiempo, una base de seguridad que no dependa exclusivamente de la confirmación constante del otro.


La autoestima en las relaciones de pareja no es simplemente un factor de riesgo que hay que vigilar. Es, según la propia función evolutiva de la autoestima, el lugar más natural donde ese sistema se va a activar con toda su intensidad, para bien y para mal.

Lo que más vale la pena recordar de todo esto: sentir inseguridad en una relación no significa que la relación esté mal, ni que la persona esté “rota”. Significa que hay un sistema de percepción que aprendió, en algún momento, a desconfiar de su propio valor, y que ese sistema se puede recalibrar con trabajo, evidencia y, muchas veces, con acompañamiento.

¿Reconoces en vos alguno de estos patrones, el de aferrarte o el de alejarte preventivamente? Cuéntalo en los comentarios. Y si sientes que esto ya está costándote relaciones que valían la pena, escríbeme.


Fuentes bibliográficas

  • Leary, M. R., & Baumeister, R. F. (2000). The nature and function of self-esteem: Sociometer theory. Advances in Experimental Social Psychology, 32, 1–62.
  • Murray, S. L., Holmes, J. G., & Griffin, D. W. (2000). The self-fulfilling prophecy in close relationships: Rejection sensitivity and rejection by romantic partners. Journal of Personality and Social Psychology, 78(3), 478–498.
  • Murray, S. L., Rose, P., Bellavia, G. M., Holmes, J. G., & Kusche, A. G. (2002). When rejection stings: How self-esteem constrains relationship-enhancement processes. Journal of Personality and Social Psychology, 83(3), 556–573.
  • Swann, W. B., Jr. (1987). Identity negotiation: Where two roads meet. Journal of Personality and Social Psychology, 53(6), 1038–1051.
  • Neff, K. D. (2011). Self-Compassion: The Proven Power of Being Kind to Yourself. William Morrow.
Etiquetas:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

nineteen + fourteen =